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Reflexiones
El Capitán
El mar estaba muy picado hacía varios
días.
La visibilidad era muy precaria. El capitán del enorme acorazado
recomendó a su tripulación permanecer alerta.
- Por favor informe inmediatamente cualquier
novedad. -ordenó con seguridad el capitán a su segundo-.
Tan pronto oscureció, uno de los marinos
anunció:
- Atención, una luz está brillando hacia el norte.
- ¿Se está moviendo o está quieta? -preguntó
el capitán. - ¡Se está moviendo!
-respondió el segundo.
El capitán llamó al encargado
de las señales y le dijo:
- Avísele a esa embarcación que si sigue en esa dirección
está en grave riesgo de estrellarse contra nosotros. Aconséjele
que vire 20 grados hacia el este.
Como no hubo respuesta y la luz seguía
acercándose el capitán decidió encargarse personalmente
de la situación.
- Atención, atención. Habla el capitán de este gran
acorazado. Le advertimos una vez más, cambie de curso o nos estrellaremos
contra ustedes.
Háganlo ahora, insistió el capitán con firmeza.
Entonces una voz tranquila y segura le respondió:
Aquí habla el marinero Pérez. Acorazado, cambie usted su
rumbo 20 grados hacia el este.
Al oír esto el capitán, ya salido
de casillas y casi gritando, dijo:
- Por última vez marinero. Este es un barco de guerra, vire inmediatamente
20 grados hacia el este.
Y la respuesta que recibió fue:
Yo soy el encargado del faro y es usted el que debe cambiar de curso,
si no lo hace tendrá un accidente fatal.
A veces queremos que los demás cambien
y hasta los amenazamos con estrellarnos. Es más fácil que
tú cambies. Tú diriges tu barco. Ve a donde tú quieras
y como todo buen capitán, sé flexible en la forma de construir
los caminos. Escucha lo que los demás tengan que decir. Te puedes
evitar una colisión.
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Empuja
Cuentan que un muy buen hombre, que vivía
en el campo, tenía problemas físicos. Un día se le
apareció Jesús y le dijo: "Necesito que vayas hacia
aquella gran roca de la montaña, y te pido que la empujes día
y noche durante un año". El hombre quedó perplejo cuando
escuchó esas palabras, pero obedeció y se dirigió
hacia la enorme roca de varias toneladas que Jesús le mostró.
Empezó a empujarla con todas sus fuerzas,
día tras día, pero no conseguía moverla ni un milímetro.
A las pocas semanas llegó el diablo y le puso pensamientos en su
mente: "¿Por qué sigues obedeciendo a Jesús?
Yo no seguiría a alguien que me haga trabajar tanto y sin sentido.
Debes alejarte, ya que de nada sirve que sigas empujando esa roca, nunca
la vas a mover".
El hombre trataba de pedirle a Jesús
que le ayudara para no dudar de su voluntad, y aunque no entendía
se mantuvo en pie con su decisión de empujar. Con los meses, desde
que salía el sol hasta que se ocultaba, aquel hombre empujaba la
enorme roca sin poder moverla, mientras tanto su cuerpo se fortalecía,
sus brazos y piernas se hicieron fuertes por el esfuerzo de todos los
días.
Cuando se cumplió el tiempo, el hombre
elevó una oración a Jesús y le dijo: "Ya he
hecho lo que me pediste, pero he fracasado, no pude mover la piedra ni
un centímetro". Y se sentó a llorar amargamente pensando
en su muy evidente fracaso.
Jesús apareció en ese momento
y le dijo: "¿Por qué lloras? ¿Acaso no te pedí
que empujaras la roca? Yo nunca te pedí que la movieras... Ahora,
mírate, tu problema físico ha desaparecido. NO has fracasado,
yo he conseguido mi meta, y tú fuiste parte de mi plan".
Muchas veces al igual que este hombre, vemos
como ilógicas las situaciones, problemas y adversidades de la vida,
y empezamos a buscarle lógica, nuestra lógica, a la voluntad
de Dios y viene el enemigo y nos dice que no servimos, que somos inútiles
o que no podemos seguir.
El día de hoy es un llamado a "empujar" sin importar
qué tantos pensamientos de duda ponga el enemigo en nuestras mentes,
pongamos todo en las manos de Jesús, y El por medio de su voluntad
nunca nos hará perder el tiempo, mas bien, nos hará ser
más fuertes!
POESIA
Con la Simple Palabra
Con la simple palabra de hablar todos los días,
que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy diciendo estas cosas que casi no son mías,
así como las playas casi no son del mar.
Con la simple palabra con que se cuenta un
cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez.
Con la simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llegas cuando te has ido ya:
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va.
Con la simple palabra que arde en su propio
fuego,
siento que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las estrellas no existen en las noches del ciego,
pero, aunque él no lo sepa, lo iluminan también.
Y así, como un arroyo que se convierte
en río,
y que en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás!
Jose Angel Buesa
NUNCA DUDEMOS DE LA PRESENCIA
DE DIOS EN NUESTRAS VIDAS...UNO NO SABE POR QUE NOS SUCEDEN CIERTAS COSAS
PERO EL SI .... TODO LO QUE PASA TIENE SU RAZON DE SER....SI HOY NO LO
COMPRENDES , MAÑANA LO HARAS....
EL NAUFRAGIO ....
El único sobreviviente de un naufragio
fue visto sobre una pequeña e inhabitada isla. El estaba orando
fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara, y todos los días
revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.
Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabañita
para protegerse, y proteger sus pocas posesiones. Pero entonces un día,
después de andar buscando comida, el regreso y encontró
la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo.
Lo peor que había pasado, es que todas las cosas las había
perdido.
El estaba confundido y enojado con Dios y llorando
le decía, "¿Cómo pudiste hacerme esto?"
Y se quedó dormido sobre la arena.
Temprano de la mañana del siguiente
día, el escuchó asombrado el sonido de un barco que se acercaba
a la isla.
Venían a rescatarlo, y les preguntó, ¿Cómo
sabían que yo estaba aquí?
Y sus rescatadores le contestaron, Vimos las señales de humo que
nos hiciste.
Es fácil enojarse cuando las cosas van
mal, pero no debemos de perder el corazón, porque Dios está
trabajando en nuestras vidas, en medio de las penas y el sufrimiento.
Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme. puede
ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA de Dios.
Por todas las cosas negativas que nos pasan,
debemos decirnos a nosotros mismos, Dios tiene una respuesta positiva
a esto.
Autor: Desconocido
LOS GANSOS
Érase una vez un hombre que no creía
en Dios. No tenía reparos en decir lo que pensaba de la religión
y las festividades religiosas, como la Navidad. Su mujer, en cambio, era
creyente a pesar de los comentarios desdeñosos de su marido.
Una Nochebuena en que estaba nevando, la esposa
se disponía a llevar a los hijos al oficio navideño de la
parroquia de la localidad agrícola donde vivían. Le pidió
al marido que los acompañara, pero él se negó.
- ¡Qué tonterías! -arguyó-.
¿Por qué Dios se iba a rebajar a descender a la tierra adoptando
la forma de hombre? ¡Qué ridiculez!
Los niños y la esposa se marcharon y
él se quedó en casa. Un rato después, los vientos
empezaron a soplar con mayor intensidad y se desató una ventisca.
Observando por la ventana, todo lo que aquel hombre veía era una
cegadora tormenta de nieve. Y decidió relajarse sentado ante la
chimenea.
Al cabo de un rato, oyó un golpazo;
algo había golpeado la ventana. Luego, oyó un segundo golpe
fuerte. Miró hacia afuera, pero no logró ver a más
de unos pocos metros de distancia. Cuando empezó amainar la nevada,
se aventuró a salir para averiguar qué había golpeado
la ventana.
Dos gansos muertos yacían al pie de
su ventana y en su potrero descubrió una bandada de gansos salvajes.
Por lo visto iban camino al sur para pasar allí el invierno, se
vieron sorprendidos por la tormenta de nieve y no pudieron seguir. Perdidos,
terminaron en aquella granja sin alimento ni abrigo. Daban aletazos y
volaban bajo en círculos por el campo, cegados por la borrasca,
sin seguir un rumbo fijo. El agricultor sintió lástima de
los gansos y quiso ayudarlos.
- Sería ideal que se quedaran en el
granero -pensó-. Ahí estarán al abrigo y a salvo
durante la noche mientras pasa la tormenta.
Dirigiéndose al establo, abrió
las puertas de par en par. Luego, observó y aguardó, con
la esperanza de que las aves advirtieran que estaba abierto y entraran.
Los gansos, no obstante, se limitaron a revolotear dando vueltas. No parecía
que se hubieran dado cuenta siquiera de la existencia del granero y de
lo que podría significar en sus circunstancias. El hombre intentó
llamar la atención de las aves, pero sólo consiguió
asustarlas y que se alejaran más.
Entró a la casa y salió con algo
de pan. Lo fue partiendo en pedazos y dejando un rastro hasta el establo.
Sin embargo, los gansos no entendieron.
El hombre empezó a sentir frustración.
Corrió tras ellos tratando de ahuyentarlos en dirección
al granero. Lo único que consiguió fue asustarlos más
y que se dispersaran en todas direcciones menos hacia el granero. Por
mucho que lo intentara, no conseguía que entraran al granero, donde
estarían abrigados y seguros.
- ¿Por qué no me seguirán?
-exclamó- ¿Es que no se dan cuenta de que ese es el único
sitio donde podrán sobrevivir a la nevasca?
Reflexionando por unos instantes, cayó
en la cuenta de que las aves no seguirían a un ser humano.
- Si yo fuera uno de ellos, entonces sí
que podría salvarlos -dijo pensando en voz alta.
Seguidamente, se le ocurrió una idea.
Entró al establo, agarró un ganso doméstico de su
propiedad y lo llevó en brazos, paseándolo entre sus congéneres
salvajes. A continuación, lo soltó. Su ganso voló
entre los demás y se fue directamente al interior del establo.
Una por una, las otras aves lo siguieron hasta que todas estuvieron a
salvo. El campesino se quedó en silencio por un momento, mientras
las palabras que había pronunciado hacía unos instantes
aún le resonaban en la cabeza:
- Si yo fuera uno de ellos, ¡entonces
sí que podría salvarlos!
Reflexionó luego en lo que le había
dicho a su mujer aquel día:
- ¿Por qué iba Dios a querer
ser como nosotros? ¡Qué ridiculez!
De pronto, todo empezó a cobrar sentido.
Entendió que eso era precisamente lo que había hecho Dios.
Diríase que nosotros éramos como aquellos gansos: estábamos
ciegos, perdidos y a punto de perecer. Dios se volvió como nosotros
a fin de indicarnos el camino y, por consiguiente, salvarnos. El agricultor
llegó a la conclusión de que ese había sido ni más
ni menos el objeto de la Natividad.
Cuando amainaron los vientos y cesó
la cegadora nevasca, su alma quedó en quietud y meditó en
tan maravillosa idea. De pronto comprendió el sentido de la Navidad
y por qué había venido Jesús a la Tierra. Junto con
aquella tormenta pasajera, se disiparon años de incredulidad. Hincándose
de rodillas en la nieve, elevó su primera plegaria:
"¡Gracias, Señor, por venir
en forma humana a sacarme de la tormenta!"
ALGO TE ESPERA
Cuando el camino se hace cuesta arriba, NO LO DEJES
Cuando las cosas andan mal, como a veces sucede, NO ABANDONES
Cuando no consigas resultados y se sumen los problemas. NO TE RINDAS
Cuando quieras sonreír y solo puedas suspirar, NO TE CAIGAS
Cuando la suerte, te sea adversa y no encuentres fuerzas para seguir,
NO RENUNCIES
Cuando no encuentres compañeros de lucha, NO TE APURES
Hay manos que sostienen las tuyas.
Cree y siente a cada minuto de tu vida, deja que tu alma "vuele libre"
Por los jardines hermosos de la confianza en algo superior que llegue
donde nuestra visión no puede alcanzar, pero si nuestro corazón
puede sentir.
Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estimulo, INTENTA.
No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni
tener ya resueltos todos nuestros problemas, pero podemos a cada minuto
mirar con ojos de amor a cada cosa.
Los que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron
llorar ayer.
Nuestras faltas de hoy también son las alegrías de mañana.
Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas
se
solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día
siguiente.
No te quedes en el medio del camino porque allá... ALGO TE ESPERA.
ESTE MENSAJE ES PARA TODOS LO Q ALGUNA VEZ HICIERON EN RETIRO, ES UNA
EXPERIENCIA INOLVIDABLE COMO RETIRANTE Y AUN MAS CUANDO SOS EQUIPISTA.
Cuento
Había una vez una rosa roja muy hermosa
y bella. Qué maravilla al saber que era la rosa más bella
del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía
de lejos.
Un día se dio cuenta de que al lado
de ella siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso
que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto
le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente
dijo:
Esta bien, si así lo quieres. Poco tiempo después el sapo
pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la
rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces:
¡Vaya que te ves muy mal!. ¿Qué te pasó? La
rosa contesto: - es que desde que te fuiste, las hormigas me han comido
día a día, y nunca pude volver a ser igual. El sapo sólo
contestó, - Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía
a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.
Moraleja:
Muchas veces despreciamos a los demás
por creer que somos más que ellos, más bellos o simplemente
que no nos "sirven" para nada.. Dios no hace a nadie para que
esté sobrando en este mundo, todos tenemos algo especial que hacer,
algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie
debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien
del cual ni siquiera estemos conscientes.
Amor en cajita de leche
Dos hermanitos en puros harapos, uno de cinco
años y el otro de diez, iban pidiendo un poco de comida por las
casas de la calle que rodea la colina. Estaban hambrientos: "vayan
a trabajar y no molesten", se oía detrás de la puerta;
"aquí no hay nada, pordioseros...", decía otro...Las
múltiples tentativas frustradas entristecían a los niños...
Por fin, una señora muy atenta les dijo:
"Voy a ver si tengo algo para ustedes...
¡Pobrecitos!"
Y volvió con una cajita de leche.
¡Que fiesta! Ambos se sentaron en la acera.
El más pequeño le dijo al de diez años: "tú
eres el mayor, toma primero... y lo miraba con sus dientes blancos, con
la boca medio abierta, relamiéndose".
Yo contemplaba la escena como tonto... ¡Si vieran al mayor mirando
de reojo al pequeñito...!
Se lleva la cajita a la boca y, haciendo de cuenta que bebía, apretaba
los labios fuertemente para que no le entre ni una sola gota de leche.
Después, extendiéndole la lata,
decía al hermano:
"Ahora es tu turno. Sólo un poquito."
Y el hermanito, dando un trago exclamaba: "¡Está sabrosa!"
"Ahora yo", dice el mayor. Y llevándose a la boca la
cajita, ya medio vacía, no bebía nada.
"Ahora tú", "Ahora yo", "Ahora tú",
"Ahora yo"...
Y, después de tres, cuatro, cinco o seis tragos, el menorcito,
de cabello ondulado, barrigudito, con la camisa afuera, se acababa toda
la leche... él solito.
Esos "ahora tú", "ahora yo" me llenaron los
ojos de lágrimas...
Y entonces, sucedió algo que me pareció extraordinario.
El mayor comenzó a cantar, a danzar,
a jugar fútbol con la caja vacía de leche.
Estaba radiante, con el estómago vacío, pero con el corazón
rebosante de alegría.
Brincaba con la naturalidad de quien no hace nada extraordinario, o aún
mejor, con la naturalidad de quien está habituado a hacer cosas
extraordinarias sin darles la mayor importancia.
De aquél muchacho podemos aprender una gran lección: "Quien
da es más feliz que quien recibe."
Es así que debemos amar. Sacrificándonos con tanta naturalidad,
con tal elegancia, con tal discreción, que los demás ni
siquiera puedan agradecernos el servicio que les prestamos."
LA VERDADERA PAZ
Una historia que nos enseña la importancia
de nuestra paz interior.
Había una vez, un rey que ofreció
un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz
perfecta. Muchos artistas lo intentaron y el rey observó y admiró
todas las pinturas que le presentaron pero solamente hubieron dos que
a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este
lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas
que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con
tenues nubes blancas. Todos aquellos que miraron esta pintura pensaron
que ésta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía
montañas. Pero éstas eran escabrosas y
descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía
un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía
retumbar un espumoso torrente de agua.
Todo esto no se revelaba para nada pacifico.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente,
miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta
de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio
del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado placidamente
un pajarito en el medio de su nido...
Paz perfecta... ¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?
El Rey escogió la segunda. ¿Sabes
por qué?
"Porque," explicaba el Rey, "Paz
no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo
duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas
estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón.
Este es el verdadero significado de la paz.
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LA HUMILDAD
Caminando un día, por el parque cerquita de mi casa, un hombre
muy viejito encontré sentado en los bancos de madera... tan viejos
, como
los años que este señor de cabello blanco y larga barba
tenía.
Sus ojos aunque demostraban los años, brillaban como dos luceros,
me acerqué y una amistad entre palabras y diálogos , nació...
después de un buen rato de charla y risas, le digo qué tranquilo
es el parque, no se escuchan tantos ruidos, sólo el cantar de las
aves...
Sonriendo me dijo, te voy a contar una historia...
que me llegó al corazón, y hoy quiero compartirla con ustedes...
Me dijo así:
Un día caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una
curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
¿Además del canto de los pájaros,
escuchas alguna cosa más?
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:
Estoy escuchando el ruido de una carreta...
"eso es" dijo mi padre, es una carreta vacía...
Pregunté a mi padre:
¿Cómo sabes que es una carreta
vacía , si aún no la vemos?
Entonces mi padre respondió:
es muy fácil saber cuando una carreta esta vacía, por causa
del ruido...
cuanto más vacía la carreta mayor es el ruido que hace...
Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando
noto a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación
de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose
prepotente y haciendo de menos a la gente... tengo la impresión
de oír la voz de mi padre diciendo:
"Cuanto más vacía la carreta,
mayor es el ruido que hace..."
La humildad consiste en callar nuestras virtudes.
...y en permitirle a los demás descubrirlas.
Recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen
es dinero.
Nadie está más vacío que aquel que está lleno
del yo mismo.
Seamos lluvia serena y mansa que llega profundamente
a las raíces, en silencio, y nutriendo...
Tiempo
Cuando Juan tenía cinco años,
la maestra de Jardín de Infantes pidió que los niños
dibujaran alguna cosa que amaran mucho. Juan dibujó a su familia.
Después, trazó un gran círculo con lápiz rojo
en torno a las figuras. Deseando escribir una palabra encima del círculo,
se levantó de su mesita y fue hasta el escritorio de la maestra
y le preguntó:
-Seño... ¿cómo se escribe...?
Ella no lo dejó concluir la pregunta. Le ordenó volver a
su lugar y no interrumpir más la clase. Juan dobló el papel
y lo guardó en el bolsillo de su pintor. Cuando regresó
a su casa, aquel día, recordó el dibujo y lo sacó
del bolsillo. Lo alisó bien, sobre la mesa de la cocina, buscó
un lápiz en su mochila y se quedó pensativo, mirando el
gran círculo rojo que rodeaba las figuras. Su madre estaba preparando
la cena, yendo y viniendo, poniendo la mesa en el comedor. Juan quería
terminar su dibujo antes de mostrárselo! y entonces preguntó:
-Mamá, como se escribe...?
-Juan, por favor! no ves que estoy ocupada? Ve a jugar afuera y no golpees
la puerta al salir!
Juan dobló el dibujo y lo guardó en el bolsillo de su pantaloncito.
Aquella noche, después de cenar, Juan volvió a sacar el
dibujo de su bolsillo. Fue hasta la cocina, tomó un lápiz
y observó el gran círculo rojo en la hoja. Se sentó
en el piso de la sala, cerca del sillón de su padre. Alisó
bien los dobleces del dibujo y dijo a su padre:
-Papi, cómo se escribe...?
-Juan, estoy leyendo y no quiero ser interrumpido! Ve a jugar afuera y
no golpees la puerta al salir!
El pequeño, dobló otra vez la hoja y la guardó en
el bolsillo. A la mañana
siguiente, cuando su madre separaba la ropa para lavar, encontró
en el bolsillo del pantaloncito de Juan, envueltos en un papel, una piedrita,
un pedazo de hilo, y dos bolitas. Todos los tesoros que juntaba cuando
jugaba fuera de casa. Ella ni siquiera abrió el papel. Tiró
todo a la basura. Los años pasaron... Cuando Juan tenía
28 años, su hijita de cinco, Ana, hizo un dibujo en el Jardín.
Era el dibujo de su familia. El padre rió cuando ella, señalando
una figura alta y de forma indefinida, le dijo:
-Este de aquí eres tú, papi!
La pequeña también rió. El padre se quedó
observando el gran círculo rojo hecho por su hija, alrededor de
las figuras, y, lentamente, comenzó a pasar el dedo sobre el círculo.
Ana descendió rápidamente del regazo de su padre y le avisó:
-¡Enseguida vuelvo!
Y volvió. Con un lápiz en la mano. Se acomodó otra
vez en las rodillas de su padre, posicionó la punta del lápiz
encima del gran círculo rojo y preguntó:
-Papi, cómo se escribe AMOR?
Juan abrazó a su hija, tomó su manito y la fue conduciendo,
despacio, ayudándola a formar las letras, mientras le decía:
-Amor, querida, se escribe con las letras:
T...I...E...M...P...O
(TIEMPO)
Si no tenemos tiempo para amar, deberíamos crearlo, al fin y al
cabo, el ser humano es un poco de creatividad, y el tiempo... bueno, el
tiempo es una elección de cada uno. La Velocidad Crea el Olvido.
LA BIBLIA Y EL PERIODICO
Una de las características carismáticas
que marcó a fuego a la orden que
fundó Santo Domingo fue su contemplación de la realidad
a la luz de los ojos del Evangelio.
La Biblia y el periódico en la mesa es todo un icono de la impronta
que el
fundador de la Orden de Predicadores le imprimió a su obra misionera
y
evangelizadora a lo largo y ancho de todo el mundo.
La contemplación de la realidad, con toda su crudeza, permite entender
a la luz de la Palabra, el verdadero dolor de la humanidad, la sangrante
y
doliente piel del hombre y la mujer, en su real dimensión.
“De día, nadie mas cerca de los hombre, de noche, nadie mas
cerca de Dios”, es una frase que pinta de cuerpo entero a Domingo,
entrega profunda a la verdad revelada, en los pies del caminante, en el
sudor del trabajador, en el dolor de una parturienta, en la belleza de
la Creación.
Oración y acción
Santo Domingo imprimió a su Orden un
sello imborrable. La vida consagrada no podía estar encerrada entre
cuatro paredes. Era imposible concebir la lejanía del mundo real
bajo pretexto de una entrega a la pura devoción litúrgica,
sin que ello signifique despreciar a esta última. Todo lo contrario.
La entrega al hermano que tiende la mano como un grito que busca el accionar
solidario, debe estar iluminada por el gozo del sufrimiento que la Cruz
imprime a cada gesto, a cada mirada fraterna.
Las paredes no pueden contener al que sufre en carne propia la necesaria
redención del mundo, de cada hombre y mujer necesitado de la Gracia
santificante que Jesús entrega sin miramientos, a todos.
Domingo sintetizó su vida de manera simple: fe y vida, una misma
integridad humana, capaz de dignificar plenamente toda acción,
toda entrega.
Mano de obra
Al pie del Cristo Crucificado, todos somos
iguales, sin distingos. Todos
somos reconocidos como hijos de un mismo Padre, necesitados de un mismo
Espíritu que nos eleve a la condición del Creador. Este
reconocimiento no pude asimilarse en plenitud sino se comparte con el
otro el pan cotidiano de la vida, entre alegrías y dolor.
Es imposible, a juzgar por el carisma contemplativo de Domingo, no mirar
la realidad, con crudeza. No es posible, de reojo, ignorar la vida y la
fe
amenazada de quienes se tienen que jugar en cada momento por su propia
subsistencia. No es posible imaginar una entrega consagrada ignorante
del dolor del prójimo, del hermano que padece el calvario cotidiano
de la falta de trabajo, del desgarro familiar, de la discriminación
liberal.
El mundo necesita mano de obra comprometida con el Evangelio vivo, con
el Camino, la Verdad y la Vida, con el Cáliz prometido y renovado
a cada momento en la Eucaristía celebrada.
La Biblia se nutre del periódico, y viceversa, porque el Evangelio
es
testimonio, temporal y eterno, de nuestra acción, de nuestro compromiso,
de las manos callosas extendidas solo por amor.
¡DE TI DEPENDE!
Unos obreros estaban picando piedras frente a un enorme edificio en construcción.
Se acercó un visitante a uno de los obreros y le preguntó:
-¿Qué están haciendo ustedes aquí?
El obrero lo miró con dureza y le respondió:
-¿Acaso usted está ciego para no ver lo que hacemos? Aquí,
picando piedras como esclavos por un sueldo miserable y sin el menor reconocimiento.
Vea usted ese mismo cartel. Allá ponen los nombres de Ingenieros,
Arquitectos, pero no ponen los nuestros que somos los que trabajamos duro
y dejamos en la obra el pellejo.
El visitante se acercó entonces a otro obrero y le preguntó
lo mismo.
-Aquí, como usted bien puede ver, picando piedras para levantar
este enorme edificio. El trabajo es duro y está mal pagado, pero
los tiempos son difíciles, no hay mucho trabajo y algo hay que
hacer para llevar la comida a los hijos.
Se acercó el visitante a un tercer obrero y una vez más
le preguntó lo que estaba haciendo. El hombre le contestó
con gran entusiasmo:
-Estamos levantando un Hospital, el más hermoso del mundo. Las
generaciones futuras lo admirarán impresionados y escucharán
el entrar y salir constante de las ambulancias, anunciando el auxilio
de Dios para los hombres. Yo no lo veré terminado, pero quiero
ser parte de esta extraordinaria aventura.
El mismo trabajo, el mismo sueldo, la misma
falta de reconocimiento; una misma realidad. Tres maneras distintas de
vivirla: como esclavitud; como resignación; como pasión,
aventura y desafío.
Piensa que el mundo es un infierno y lo será.
Piensa que este mundo es parte del Paraíso y lo será.
Vivir con ilusión,
convertir el trabajo en una fiesta, sentirnos parte de las buenas obras...
¡De ti depende!
COMO CUIDAR EL ALMA ..
El limpiador de tu alma es
el perdón; deberás usarlo todo el tiempo, apenas veas una
impureza, aplícalo. No te acuestes nunca sin haber pedido perdón
y sin haber perdonado. El resultado será que en paz te acostarás
y asimismo dormirás y tu sueño te sustentará.
La hidratante de tu alma es la oración; si no hidratas la piel
de tu rostro, se marchita. Así, si no oras, tu alma se reseca.
Pero a medida que confías en Dios, el afán y la ansiedad
desaparecen, y aprendes a reposar y esperar en el Señor.
La tonificante de tu alma es la alabanza. Cuando alabas a Dios y vuelves
a El tus pensamientos, cuando te olvidas de ti mismo, sin egoísmo
en tu corazón, quedas libre para que Dios ponga en ti su gozo.
La nutritiva de tu alma es la Palabra; así como en lo físico
no puedes vivir sin alimentos, tu alma necesita el alimento de la Palabra
de Dios. Cuando te alimentas con la Palabra, la debilidad y la confusión
desaparecen. Serás como árbol plantado junto a corrientes
de agua.
El protector de tu alma es la coraza de la Fe; con la Fe te protegerás
de las inclemencias de la vida, mirarás por encima de las circunstancias
y pasarás victorioso en medio de las pruebas. A través de
ti, Dios moverá montañas y alcanzarás a otros para
gloria de Dios.
Si usas a diario estos productos de belleza, tu alma se mantendrá
limpia y tu corazón será puro. Te saciarás de bien,
de modo que te rejuvenezcas como el águila.
¡Dios les bendiga!
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